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Una Ciudad con más presupuesto que Madrid, pero con más del 21% de pobreza

Analizar datos duros y compararlos suele ser un buen ejercicio para:

  • diagnosticar la realidad,
  • detectar sus problemas
  • y proponer soluciones.

Cuando estudio datos económicos no cometo el error de olvidar que, detrás de cada cifra, se encuentra una situación social determinada, que, naturalmente, involucra a personas como vos y como yo.

Primer dato. El presupuesto de CABA para 2019 es parecido al de ciudades del llamado “primer mundo” con una cantidad similar de habitantes: Madrid (España) y Los Ángeles (Estados Unidos).

Redondeando: el presupuesto para la Ciudad de Buenos Aires para este año es de US$8.150 millones, el de Madrid, US$6.452 millones, y el de Los Ángeles, de US$9.863 millones.

 

Es decir, en términos presupuestarios, la Ciudad de Buenos Aires es una ciudad rica, pero con una realidad tercermundista: más del 21% de los porteños se encuentra bajo la línea de pobreza y cada vez más vecinos y vecinas se hallan en situación de calle (1.146 según el Gobierno de la Ciudad; 7.251, de acuerdo al último relevamiento realizado por el Ministerio Público de la Defensa, la Auditoría General porteña, la Defensoría del Pueblo y más de 50 organizaciones sociales y barriales).

El diagnóstico es claro: mala administración del dinero público.

¿Las soluciones a esta situación? Son varias: desde revisar la utilidad de impuestos como Ingresos Brutos y Sellos, a reordenar prioridades en el gasto y gestionar en función de esas prioridades.

En una Ciudad donde 2 porteños de cada 10 son pobres, ¿es razonable gastar o hasta endeudarse en obras de embellecimiento urbano?

En una Ciudad donde los comercios cierran, tal como lo comenté en este blog, y se pierden puestos de trabajo, ¿es necesario tener gastos superfluos como el Campeonato Federal del Asado, realizar obras como la remodelación de la calle Corrientes o recibir en tu mail o tu teléfono acciones de marketing político pagados con el dinero de tus impuestos?

La preguntas se responden solas. ¿O no? 

Más deuda pública y pésimos resultados

Segundo dato. Los aumentos interanuales de los servicios básicos en la Ciudad de Buenos Aires sirven para ampliar la comprensión del porqué de los números de pobreza, cierre de comercios y pymes, y pérdida de empleo. Y son complementarios de la mala gestión de un presupuesto porteño similar al de grandes ciudades del “primer mundo”.

 

Un detalle al respecto. Entre 2015 y marzo de 2019, el Gobierno de la Ciudad aumentó exponencialmente el stock de deuda pública: creció en ese periodo $83.000 millones (+194%); lo triplicó.

Todo aumento de deuda sirve, en teoría, para postergar ajustes, ya sean reducciones de gasto, o bien, de aumentos más severos de impuestos. Sin embargo, el endeudamiento creciente en CABA para cubrir gastos superfluos -que en ciertos casos rozan con la frivolidad- termina por reorientar mal los fondos. Y, junto al mayor endeudamiento, viene aparejada una mayor erogación en términos de intereses de deuda.

En los hechos, el servicio de la deuda pública en la Ciudad pasó del 2,4% del gasto total en 2015, al 5,7% del gasto total en 2018. Y para este año están presupuestados $28.130 millones, suma que representa el 8% del gasto total.

El GCBA replica el fracaso del Gobierno Nacional

Analizar un par de datos de la realidad de la Ciudad de Buenos Aires es suficiente para entender que nos encontramos frente a una mala administración, que reproduce la lógica del fracaso económico-social del Gobierno Nacional.

Retomar el círculo virtuoso de producción, empleo, consumo y cargas impositivas que no impulsen el cierre de comercios y pymes ni generen más desempleo y pobreza no es una quimera. (Entre 2002 y 2005 fue posible algo así en la Argentina… y crecimos). Se trata de tener un poco de sentido común, otro tanto de buena gestión y, por sobre todo, de ponerse en el lugar de cada vecino y vecina de la Ciudad.

Cuando pagás impuestos para tener una salud pública del “primer mundo”, pero terminás en la prepaga; cuando volvés a pagar por una educación pública al precio de estándares noruegos pero, si te dan los números, mandás a tus chicos a la escuela privada o parroquial; cuando todo eso pasa, algo no funciona (y no es tu culpa). Y es claro que estás pagando dos veces por lo mismo.

Los milagros en política no existen. Pero las buenas administraciones, sí. Solo se trata de tener el coraje de gestionar bien y de saber hacerlo.

Vos lo sabés. Todos lo sabemos.

© 2019 Matías Tombolini. Todos los derechos reservados.